martes, 1 de julio de 2014

Soy leyenda, soy sola( en la ciudad desolada).

Cual película post apocalíptica, hoy en pleno partido-emocionante, atrapante y angustiante( pongan el calificado que gusten)  mientras me dirigía al trabajo.Observaba que en las calles reinaba la soledad.
La calle Corrientes emblema de Buenos Aires donde conviven taxis, colectivos y autos en general, en resumen, la calle emblema del quilombo porteño estaba vacía.
Es ahí que para distender mis nervios en el entretiempo del alargue pensaba en Soy leyenda o mejor dicho no pensaba en la película, sino pensaba en qué pasaría de mi o mejor dicho de todos nosotros ante
un eventual desastre donde muy pocos de nosotros sobreviviéramos.

Ya sea ataque zombie, Armaggedon, ataque alienígena, desastre natural de magnitudes épicas, cualquier eventualidad que nos lleve de vivir en" la ciudad de la furia" a una donde sólo el aleteo de  un insecto aturda el silencio gobernante de la ciudad.

Pero así como el frenesí de la ciudad resulta alienante y enfermante, la calma permanente es una invitación a  la locura, como dice el tema de la Bersuit "por las noches la soledad desespera"ya que a pesar de la calma la mente no descansa ella busca que el conflicto sea el estímulo para separarnos de la muerte en vida.

Luego de que estos pensamientos inundaran mi cabeza Angel Di María  me volvió a la realidad con ese gol que me calmo la angustia de la soledad inminente para volver a un estado de excitación y festejar el tan ansiado gol.
La ciudad donde el Silencio dictaba las reglas fue nuevamente asaltada por la turba para festejar el agónico gol.


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