No voy a ser autoreferencial solamente, lo que ocurre que en esta época observo un conjunto de factores que hacen que no sea mi temporada favorita.
Espíritu hipócrita
Otro de los fenómenos de estas fiestas es cierta hipocresía, se realizan reuniones familiares para festejar, pero estas se dan como una especie de mandato implícito, ya que durante el año no hay relación entre ellos, incluso puede haber cuentas pendientes que viciaran dicha festividad.
Las compras, aparentemente el ser humano es un animal del "último momento( no predice), deja para el 23 por la noche o el 24 al mediodía las compras navideñas( particularmente sufro de este vicio) lo que hace que las tiendas se congestionen de gente hace que el producto buscado tenga ínfimas probabilidades de encontrarse.
Espiritu asesino
En este hemisferio (sur) el clima comienza a ser densamente caluroso, y el calor nos pone como odiosos, no? Es como que el nivel de tolerancia promedio se reduce a 0, en el mejor de los casos a 1. El malhumor es como una pandemia, es altamente contagioso.
Los últimos que tiran por la borda al espíritu navideño son la auto-evaluación y el cansancio.
En este periodo es usual que realicemos una evaluación del año, que en la mayoría de los casos va determinar que el año fue una cagada, es muy raro que el transcurso anual responda a nuestras expectativas, ya que a menos que no seas ambicioso, siempre vas a proyectar más del tiempo disponible para hacerlo, y otro tanto responde a actividades que sabemos que no vamos a emprender pero que prometemos para quedar bien con nosotros mismo( de vuelta el cinismo se asoma).
Pero creo que la vedette de todas es el cansancio, quienes viven las urbes tienden a vivir con frenesí como si el tiempo dispusiera de sus vidas a gusto, dejamos que el reloj nos imponga con el látigo que necesidades pueden ser cubiertas y cuales no. La vida laboral, familiar y de ocio no se dan en plenitud ya que las realizamos siempre pensando en los resta, cuando comienza diciembre nos damos cuenta que arrastramos nuestras almas realizando "un esfuerzo más" que nos expone al stress y a otras consecuencias más graves. Así que si para esta época no te pegaste un corchazo o se la diste a alguien considérate dichoso.
Mi consejo para pasar las fiestas sin visitar ni la cárcel ni la tumba es que la tomes como cualquier otra época del año, pásala con quien quieras y no entres en la histeria generalizada, sé que es dificil por que cuesta mucho no estar inmerso en ese frenesí, pero por lo menos tratemos.